La industria
silenciosa
CIRCULARIDAD
COMO VENTAJA
ESTRATÉGICA
El debate europeo sobre competitividad y descarbonización ha colocado al sector de gestión de residuos en una posición inédita: dejar de ser visto como un coste ambiental y empezar a ser percibido como infraestructura crítica.
Planta de cogeneración del complejo industrial de Tudela (Navarra). Aprovecha biogás procedente de residuos orgánicos para producir 14 GWh anuales. La Comisión Europea presentó en marzo el paquete legislativo Clean Industrial Deal, una hoja de ruta que busca alinear competitividad industrial, neutralidad climática y autonomía estratégica. Su tercer pilar —menos comentado que los otros dos pero igual de relevante— es la circularidad: convertir cada residuo en un input productivo trazable, valorable y exportable.
España es, por volumen, el quinto productor de residuos urbanos de la Unión Europea. Pero también es el séptimo en tasa de reciclaje efectivo y el undécimo en aprovechamiento energético. Esa brecha tiene un coste económico calculado en unos 3.200 millones de euros anuales en materia prima que se entierra en lugar de aprovecharse.
DEL OBJETIVO AL INDICADOR
El cambio normativo más profundo no es el objetivo —«reciclar más»— sino el indicador. Bruselas está sustituyendo las métricas basadas en cantidad recogida por métricas basadas en valor recuperado y trazabilidad cradle-to-cradle. Es un cambio sutil pero decisivo: no premia a quien recoge mucho, sino a quien recoge bien.
«Esto obliga a redefinir el modelo de negocio de las plantas», explica Pablo Larrea, asesor en política industrial. «Una planta que separa al 92 % pero entrega un material contaminado vale menos, en el nuevo marco, que una planta al 85 % que entrega calidad farmacéutica.»
INFRAESTRUCTURA CRÍTICA
El segundo gran giro es categorizar la gestión de residuos como infraestructura crítica. En el borrador del Reglamento de Resiliencia Industrial que se debate en el Parlamento Europeo, las plantas de tratamiento de más de 50.000 toneladas anuales pasarán a tener el mismo nivel de protección regulatoria que las refinerías, los puertos o las centrales eléctricas.
Esto implica protocolos de ciberseguridad, planes de contingencia, redundancia logística y, sobre todo, financiación europea preferente a través de los fondos InvestEU y del nuevo mecanismo de Resiliencia Estratégica.
LA OPORTUNIDAD ESPAÑOLA
España llega a este escenario con dos ventajas y un riesgo. Las ventajas: una red logística capilar consolidada y un coste energético competitivo. El riesgo: la fragmentación normativa entre las diecisiete comunidades autónomas, que hace que un mismo residuo tenga tratamiento administrativo distinto según el código postal.
«Si resolvemos la fragmentación, somos el hub circular del sur de Europa», sostiene Larrea. «Si no, seguiremos enviando materia prima a Alemania para que la conviertan en producto y nos la vendan.»
Una planta que separa al 92 % pero entrega material contaminado vale menos, en el nuevo marco, que una planta al 85 % que entrega calidad farmacéutica.
Pablo Larrea · Asesor en política industrial
Industria y medio ambiente
alinean su agenda para convertir
la circularidad en motor
de competitividad
Conversación entre Marta Gómez Palenque (MITECO) y Teresa Parejo (MINTUR)
directoras generales de Calidad Ambiental y de Estrategia Industrial respectivamente
La conversación entre Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del MITECO, y Teresa Parejo, directora general de Estrategia Industrial y de la Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, situó uno de los grandes ejes de Future4 Circularity 2026: la economía circular ha dejado de ser una política exclusivamente ambiental para convertirse en una pieza central de la estrategia industrial, la competitividad y la autonomía económica europea.
Desde el MITECO, Marta Gómez Palenque trazó la evolución del concepto desde sus orígenes como respuesta ambiental a la insostenibilidad del modelo lineal hasta su consolidación en la agenda europea. Recordó hitos como el primer Plan de Acción de Economía Circular de 2015, el paquete normativo de 2018, el Pacto Verde Europeo de 2019 y el segundo Plan de Acción de 2020.
UNA AGENDA QUE COMPARTE OBJETIVOS
A su juicio, esta evolución demuestra que la economía circular no ha perdido su esencia ambiental, pero ha ampliado su alcance hasta convertirse en un instrumento clave para reducir residuos, impulsar la innovación y fortalecer la competitividad industrial.
Teresa Parejo completó esta visión desde la perspectiva de Industria, subrayando que el nuevo contexto europeo —marcado por la necesidad de reforzar la productividad, la resiliencia de las cadenas de valor y la autonomía estratégica— obliga a entender la circularidad como una oportunidad para transformar el modelo productivo.
PRODUCTIVIDAD COMO PALANCA
En este sentido, defendió que España cuenta con capacidades relevantes para posicionarse en esta transición, especialmente por su talento, su potencial en energías renovables y la oportunidad de reindustrializar sectores intensivos en energía desde una lógica más sostenible y competitiva.
Uno de los puntos centrales del diálogo fue el papel del marco regulatorio. Gómez Palenque fue clara al señalar que la regulación transforma las reglas de juego: el ecodiseño, el reglamento de envases, la normativa de pilas y baterías, la Responsabilidad Ampliada del Productor o las materias primas críticas están redefiniendo la forma en que se diseñan, producen, comercializan y gestionan los productos.
Parejo, por su parte, insistió en que ese marco debe adaptarse correctamente a la realidad empresarial para convertirse en oportunidad y no en carga, acompañado de apoyo público, financiación e instrumentos que permitan innovar y transformar modelos de negocio.
A través de la economía circular se pueden lograr mejoras en la productividad de las empresas porque se eficientan los sistemas y se ahorran recursos.
Menos planes, más acción:
la economía circular exige
ejecución inmediata
Diálogo con Gonzalo Cañete,
consejero delegado de PreZero España y Portugal
El primer diálogo de Future4 Circularity 2026 estuvo protagonizado por Gonzalo Cañete, CEO de PreZero España y Portugal, quien lanzó un mensaje directo al sector: la economía circular ha superado la fase de planificación y debe entrar, de forma decidida, en la de ejecución.
Ante unos objetivos europeos cada vez más exigentes en reciclaje y reducción de vertido, el directivo advirtió de cierto estancamiento y reclamó acelerar la transformación con proyectos concretos, inversión y decisiones firmes.
DEL DISEÑO A LA OBRA
Cañete situó el momento actual como un punto de inflexión. A su juicio, el reto ya no está en diseñar nuevas estrategias, sino en desplegar las ya existentes con la velocidad y la escala necesarias. Para ello, apeló a una acción coordinada entre administraciones, empresas y ciudadanía que permita trasladar la circularidad del plano teórico a la realidad operativa.
En el ámbito institucional, subrayó la necesidad de un liderazgo político sólido y sostenido en el tiempo, capaz de movilizar las inversiones necesarias para desarrollar nuevas infraestructuras de tratamiento y valorización. A ello sumó la importancia de una fiscalidad clara y finalista —especialmente en relación con el impuesto al vertido— y de una mayor agilidad administrativa que reduzca los plazos de tramitación.
EL VALOR DE LA COLABORACIÓN
Sin un entorno regulatorio predecible y eficiente, advirtió, será difícil avanzar al ritmo que exige el contexto europeo. Desde la perspectiva empresarial, defendió un modelo de colaboración más ambicioso, en el que el sector privado actúe como socio estratégico y no solo como ejecutor. Puso en valor tanto la colaboración público-privada como las alianzas entre empresas.
El papel de la ciudadanía también ocupó un lugar relevante. Cañete recordó que la correcta separación en origen y las decisiones de consumo son el primer eslabón del sistema, y defendió la necesidad de acompañar a los ciudadanos con información y ejemplos tangibles que permitan visualizar el valor de la circularidad.
Como cierre, lanzó una llamada a la acción basada en combinar ambición y realismo: acelerar la ejecución y convertir la economía circular en una oportunidad industrial y económica tangible.
El futuro es ahora: la economía circular necesita menos planificación y más ejecución.
Regulación, políticas públicas y marco estratégico
El primer panel de la jornada puso el foco en el papel de las comunidades autónomas como actores clave para aterrizar la economía circular en el territorio. Los responsables autonómicos coincidieron en un diagnóstico compartido: el marco estratégico y normativo ya está ampliamente definido, pero el verdadero reto reside ahora en su implementación efectiva.
DE LA AMBICIÓN A LA REALIDAD
Desde el País Vasco, José María Fernández Alcalá situó la economía circular como un eje estratégico plenamente integrado en la política industrial. Advirtió, sin embargo, de la tensión entre los principios de circularidad y la competencia global, especialmente en sectores expuestos a mercados internacionales donde el precio sigue siendo determinante.
Albert Planell, desde Cataluña, puso el acento en la necesidad de avanzar desde la estrategia hacia la acción, destacando que el principal cuello de botella está hoy en la ejecución y en los plazos administrativos para autorizar nuevas infraestructuras.
Panel "Regulación, políticas públicas y marco estratégico" celebrado en el auditorio principal de Future4 Circularity 2026.
Tenemos que dejar de usar la compra pública como un elemento voluntarista y empezar a incorporar elementos obligatorios; es la única forma de que los pioneros sean competitivos.
José María Fernández Alcalá director de Economía Circular de Ihobe
No puede ser que un proyecto industrial esté cinco años en tramitación; intentamos que el proceso sea lo más fácil posible con guías y check lists.
Albert Planell director de la Agencia de Residuos de Cataluña
Un proyecto interesante hoy puede estar obsoleto en cinco años; si tardamos tanto en una autorización ambiental, la competitividad se pierde.
Jorge Blanco director general de Calidad Ambiental, Generalitat Valenciana
La fortaleza fundamental a día de hoy es la fiabilidad de suministro: la economía circular asegura recursos que antes dábamos por garantizados.
Ana Bretaña directora general de Medio Ambiente, Gobierno de Navarra
El topo
que quería
ser fénix
fotografía: Elena Castaño ▷Elena Castaño / PdR
A las seis menos cuarto de la mañana, Joaquín Méndez baja al vestuario de la planta de tratamiento de El Espinar y se pone el mono naranja, los guantes anticorte y unas gafas de policarbonato que ya no le sirven para leer de cerca. Lleva veintidós años en el sector. Empezó cargando contenedores cuando los contenedores se cargaban a mano y hoy supervisa el turno de noche en una de las plantas de selección automatizada más modernas de Castilla y León.
«La basura habla», dice mientras enseña el panel de la cabina principal. «Si sabes mirarla, te dice de dónde viene, qué consume la gente y qué les preocupa.» Lo dice sin solemnidad, como quien describe una rutina.
DEL CONTENEDOR A LA CINTA
La planta procesa cuatrocientas toneladas al día de envase ligero recogido en la provincia. Llega en camiones compactadores que descargan en la nave de recepción y de ahí pasa a una primera cinta donde el material se abre y se distribuye. A partir de ese momento, todo es separación: tromel, cribas balísticas, electroimanes, separadores ópticos por infrarrojo cercano, y al final un cuarto de cabina donde cuatro personas hacen el control de calidad final.
«Lo que más ha cambiado es la velocidad», explica Méndez. «Antes la cinta iba a un metro por segundo y separábamos casi todo a mano. Hoy va al doble y la mano es el último filtro, no el primero.»
UN OFICIO QUE ATRAVIESA TODA LA CADENA
El cambio tecnológico ha venido acompañado de un cambio cultural más difícil de medir. Méndez recuerda que cuando empezó, en 2003, los operarios «teníamos vergüenza de decir dónde trabajábamos». Hoy entran ingenieros recién titulados, técnicos de mantenimiento que vienen de la automoción y un perfil nuevo: el operador de planta con formación profesional dual.
«Cuando llega un chaval de FP y me dice que ha hecho prácticas en una planta de Alemania, yo le escucho. He aprendido más en los últimos cinco años que en los primeros quince.»
La transformación tiene también una cara administrativa. Las plantas como esta operan con autorización ambiental integrada, registros electrónicos de entrada y salida, trazabilidad por código de residuo LER y auditorías cada vez más frecuentes desde que entró en vigor la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados.
LA SIGUIENTE DÉCADA
El reto de los próximos años no es tecnológico, coinciden los profesionales consultados: la tecnología está y es accesible. Es organizativo y cultural. ¿Cómo se atrae talento joven a un sector que no se vende como atractivo? ¿Cómo se forma a operarios que tienen que entender de óptica, de neumática, de digitalización y de derecho administrativo a la vez?
Cuando empecé en esto, teníamos vergüenza de decir dónde trabajábamos. Hoy entran ingenieros con másters europeos. Esto ya no es la basura: es una industria.
Joaquín Méndez · Jefe de turno, planta de El Espinar

La economía circular europea avanza, pero lo hace a un ritmo insuficiente para cumplir los objetivos de competitividad, resiliencia y neutralidad climática.
Eva Jensen, responsable de Clima y Economía Circular en la Agencia Europea de Medio Ambiente, ofrece una radiografía precisa de los indicadores clave y de las barreras estructurales que siguen limitando el despliegue de los modelos circulares en Europa.
Evaluar la economía circular no es sencillo: a diferencia del clima, no existe un indicador único equivalente al CO₂.
La mayoría de los modelos de negocio circulares siguen siendo marginales. Si queremos llegar a 2030 con cifras serias, el cambio tiene que ser estructural.
¿Cómo se evalúa el desempeño de la economía circular en la UE?
A diferencia del clima, no existe un indicador único equivalente al CO₂. Se utilizan tres: huella material, generación de residuos y tasa de uso de material circular. La huella se sitúa en 14 toneladas per cápita, estable pero superior a la media mundial.
¿Y la generación de residuos?
La UE genera cinco toneladas per cápita al año, con la construcción y la minería representando el 60 % de la cifra. La tasa de reciclaje global se ha ralentizado en los últimos años y permanece por debajo del 50 %.
¿Qué hace falta para escalar los modelos circulares?
Dos ejes. Incentivos económicos coherentes: la regulación tiene que penalizar lo lineal y premiar lo circular. Y acceso a financiación: muchos pilotos no escalan porque el capital privado todavía percibe demasiado riesgo.
¿La sociedad europea está preparada?
Sí. Más del 75 % de la ciudadanía apoya políticas ambiciosas de economía circular. Lo que falta es coherencia regulatoria entre Estados miembros y una infraestructura moderna bien distribuida. La transición es posible: es una decisión política.
EL ECODISEÑO
DEJA DE SER
VOLUNTARIO
El Reglamento (UE) 2024/1781 sustituye a la Directiva 2009/125/CE y amplía el ámbito de producto regulado de los aparatos eléctricos a prácticamente cualquier bien físico puesto en el mercado europeo. Su aplicación es directa, sin trasposición.
Lámpara con marcado CE y huella de carbono certificada, uno de los productos piloto del Reglamento de Ecodiseño Sostenible que entrará en plena vigencia en 2027. El Reglamento de Ecodiseño Sostenible introduce dos cambios estructurales que afectan a todos los productores que comercializan bienes en la UE. El primero es el ámbito: deja de aplicarse solo a productos consumidores de energía y pasa a aplicarse a casi cualquier producto físico, con la excepción de alimentos, medicamentos y vehículos completos.
El segundo es la herramienta operativa: el Pasaporte Digital de Producto (DPP). Cada bien deberá llevar asociado un identificador digital que registre su huella de carbono, sus materiales, su reparabilidad, su contenido en sustancias preocupantes y su trazabilidad a lo largo del ciclo de vida.
IMPLICACIONES PARA PRODUCTORES
Para el productor español medio, el impacto es operativo y cultural. Operativo, porque obliga a integrar sistemas de información que recojan datos del proveedor, del proceso productivo y del fin de vida. Cultural, porque desplaza el centro de gravedad del diseño desde el coste mínimo hacia la combinación coste-circularidad.
«Va a haber empresas que descubran que su diseño actual no es defendible bajo el nuevo reglamento», explica Alicia Vives, abogada especializada en derecho ambiental. «Esto no es un problema regulatorio: es un problema de competitividad. Las empresas que se anticipen tendrán ventaja en los grandes clientes corporativos que ya exigen circularidad verificable.»
CALENDARIO Y SECTORES PRIORITARIOS
La Comisión publicará los primeros actos delegados sectoriales en otoño de 2026. Los grupos prioritarios son textil, electrónica de consumo, hierro y acero, productos químicos, neumáticos y mobiliario. Los plazos efectivos de aplicación varían entre 18 y 36 meses según el sector.
EL MENSAJE PARA EL SECTOR
El mensaje es claro: el ecodiseño deja de ser un eslogan corporativo y pasa a ser un requisito legal trazable. Para los productores de residuos, esto significa también un cambio de cliente: las grandes marcas necesitarán materia prima secundaria certificada en grandes volúmenes y con calidad verificable. El residuo, una vez más, se confirma como una infraestructura crítica.